María José Álvarez, no mariajosealvarez
- Nigel
- Enriquecimiento de datos
- 31 de julio de 2026

Has recibido ese email. Quizá empezaba con «Estimado señor o señora». Quizá usaba solo tu apellido. O quizá empezaba con «Estimado First_name», porque en algún punto un campo combinado nunca se combinó. Ese es el que se queda grabado.
Es un fallo pequeño y dice algo grande: que nadie del otro lado se tomó el tiempo de averiguar quién eres.
Lo sabemos porque nosotros mismos teníamos ese problema.
Cuando creas una cuenta en No Más Rebotes te pedimos dos cosas: una dirección de email y una contraseña. Si te registras con Google, no te pedimos nada. Es deliberado. Cada campo adicional en un formulario de registro cuesta registros, y la investigación al respecto es constante e implacable. Por eso siempre hemos mantenido la barrera lo más baja posible. Sin nombre. Sin apellido. Sin empresa. Sin «¿cómo nos conociste?».
Lo cual nos deja un problema en el momento en que queremos escribirte, porque el saludo al principio de cada email que enviamos usa tu nombre de pila.
Así que hicimos lo que hace todo el mundo: deducir el nombre a partir de la dirección. Nuestro primer intento partía la dirección por un punto o un guion bajo y esperaba lo mejor. Daba por hecho un nombre seguido de un apellido, en ese orden, a la manera inglesa. No sabía qué hacer con una inicial. Los nombres que producía a menudo no eran nombres, y esos nombres acababan en saludos reales enviados a personas reales.
Nos habíamos convertido en la empresa que escribe «Hola jgarcia».
La solución no era una regla de división mejor. Era un objetivo distinto.
Fíjate tú mismo en mariajosealvarez1996@…. No hace falta ningún conocimiento especial para ver lo que hay dentro: María José Álvarez. Dos nombres, un apellido, un año que no significa nada y dos tildes que se cayeron porque una dirección de email no puede llevarlas. Una persona lee esa dirección y extrae el nombre sin esfuerzo.
Eso es lo que nos propusimos reproducir: la capacidad humana y corriente de mirar una dirección de email y ver a la persona que hay dentro. Creo que lo hemos conseguido.
Importa que lo hayamos construido pensando primero en el español. Las herramientas hechas para direcciones en inglés esperan un solo nombre y un solo apellido, y no esperan ninguna tilde. En español lo normal es tener dos de cada. Y las tildes se eliminan para que la dirección funcione, de modo que una herramienta que no conoce los nombres en español no puede devolverlas a su sitio. La nuestra sabe qué nombres llevan tilde y dónde, así que jose se convierte en José y alvarez en Álvarez. Además determina qué partes son nombres y cuáles apellidos, en lugar de dar por supuesto el orden.
Que se dirijan a ti por tu nombre real, escrito como tú lo escribes, con las tildes en su sitio, transmite algo. Es justo lo contrario de «Estimado First_name».
El nuevo motor ya funcionaba, y funcionaba muchísimo mejor que la versión ingenua a la que sustituía. El pensamiento siguiente era evidente: nuestros clientes tienen este mismo problema.
Se volvió concreto cuando mi colega Rachel me habló de un cliente cuya base de datos se había ido armando durante años, a trozos y desde distintas fuentes. La calidad es desigual. Algunos registros están completos. Otros no son más que una dirección de email.
Ese cliente no puede personalizar un mensaje a esos contactos, no puede segmentarlos y no puede reconocerlos por su nombre cuando se los encuentra en persona. Pero en muchos casos el nombre está ahí mismo, dentro de la dirección de email, sin leer. Rellenar esos huecos con lo que ya se tiene convierte una lista de direcciones otra vez en una lista de personas.
El enriquecimiento de datos ya está disponible para todos. Cuando subas un archivo de direcciones para verificar, marca Activar enriquecimiento de datos.

El CSV que descargues lleva entonces seis columnas más junto al resultado de la verificación: nombres, apellidos, iniciales_nombres, iniciales_apellidos, organizacion y genero.

El nombre de la organización es el menos vistoso de todos y aun así vale la pena: un campo más que a tu CRM le faltaba, rellenado con datos que ya tenías.
Incluimos el género porque en español pocas veces es ambiguo. Los nombres que reconocemos llevan uno asociado y, cuando un nombre es claramente español, su terminación es un indicio fiable. No es infalible, pero se acerca mucho.
También puedes verlo funcionando ahora mismo, sin subir nada: escribe una dirección en el verificador de nuestra página de inicio y el nombre, el género y la organización aparecerán junto al resultado.
Por ahora, el enriquecimiento de datos no tiene coste adicional.
Algunas direcciones no contienen a una persona. ventas@, info@, facturacion@: en esos casos los campos de nombre vuelven vacíos. Lo mismo ocurre cuando una dirección no contiene nada que nuestro motor reconozca como un nombre.
Es una decisión deliberada. Un campo vacío es honesto y puedes actuar en consecuencia. Un nombre inventado es peor que no tener nombre, porque no sabrás que está mal hasta que se lo hayas enviado a alguien.
Escribe una dirección en el verificador de nuestra página de inicio y mira qué devuelve. O marca la casilla la próxima vez que subas una lista y descubre cuántos de los nombres que creías que te faltaban no te faltaban en realidad.
